Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

miércoles, 22 de julio de 2026

La escuela del silabario del corazón


<h4>Una antropología espiritual donde la correa de sombra que circunda el corazón se transforma en tajo de luz por uno de los actos más subversivos y poéticos que existen: la meditación.</h4> <p><span></span></p> <p> </p> <p><strong>III. </strong></p> <p>La filosofía de la piedad de María Zambrano guía hacia una determinada contemplación de lo real, vinculada a una transformación personal que supone abrir la imaginación y el intelecto tras el Misterio. Tras sus «huellas», por el surco luminoso, dirá la «criptoteóloga», como la llama Agustín Andreu. Rilke: «La belleza percibida son las fimbrias inferiores que podemos resistir». Razón e iluminación se fecundan mutuamente, pues el conocer espiritual es cuestión de epifanía, no de información, según Zambrano. Saber, fruto de la experiencia contemplativa, subversiva, sutil y salvaje; puro acto poético. Juan Gelman:</p> <p>«Poesía, apurémonos antes / de que la oscuridad sea completa. / Estos tiempos que sangran / de perversión merecen / algo de luz, algo de claridad, / un coraje que enfrente / sus peligros, los restos / de la maldad mecánica».</p> <p>Y en palabras de León Felipe:</p> <p>«Cuando el hombre doméstico, egoísta y tramposo, degrada el mundo y todo lo rebaja; cuando las cosas no son lo que deben ser, el mecanismo metafórico del Poeta es el primer signo revolucionario. Y antes denuncia nuestras miserias el poeta que el moralista».</p> <p>La meditación es centro de vida poética, <span><i>poiética</i></span> al desenmascarar nuestros serios esfuerzos por ajustar la vida a falsas pautas y disfraces. Es clave para confiar y hacer desaparecer miedos. El humor surgirá en el proceso, nace de la piedad, de un reconocer generoso de cómo la vida no puede ser circunscrita a los límites de nuestro conocer e intenciones. Suceden cosas sin explicación, pero con sentido, y solo una conciencia afectiva, un pensar apasionado, un conocimiento intuitivo es capaz de decir como Job al final de su odisea: «Enséñame a ver eso que no veo», lo que amortigua la mente –Chantal Maillard: «aspiro a la pobreza extrema del entendimiento»– y potencia la percepción por el silencio, atención y respiración como circulación de la luz en el proceso meditativo. Se establece una relación simbólica entre viento, aliento vital y espíritu. «Hazme tu lira como lo haces con la arboleda» (Shelley). Franz Jalics nos dice: «La presencia de Dios solo puede destellar si el entendimiento está en silencio. Dios existe más allá de doctrinas. El silencio es el indicador del camino».</p> <p><strong>Viaje-escuela del silabario</strong></p> <p>«Nadie fue ayer / ni va hoy, / ni irá mañana / hacia Dios / por este mismo camino / que yo voy. / Para cada hombre guarda / un rayo nuevo de luz el sol… / y un camino virgen, / Dios» (León Felipe).</p> <p>«Diré que el mundo es una Escuela instituida con el fin de enseñar a leer a los niños, diré que el corazón humano es el silabario que se usa en esa escuela, y que el niño capaz de leer es el alma formada en esa escuela y con ese silabario. ¿No ves cuán necesario es un mundo de Dolores y problemas para instruir una inteligencia y hacer de ella un alma?» (J. Keats, a su hermano George).</p> <p>El periplo se emprende con una quiebra vital que despierta el anhelo. Conversión, itinerario vital para que la casa esté sosegada; la «casa detenida» en Nirdiyar, como señala David Fernández Navas en su libro <span><i>Un jardín entre llamas</i></span>. Desnudez, pobreza para atender al Viajero por excelencia; «soltarse, desprenderse, desasirse hasta quedar exento, en disposición de ser movido» por el amor, como dice <a href="https://elhombreylodivino.com/tras-las-huellas-de-asterion/">María Zambrano</a>. Moverse desde el centro -corazón guiado por la confianza siendo esta el ojo interior-sin escrutar en lo hondo y así ser libre para obedecer y se opere lo inconcebible: Hacer del propio ser un regalo de amor. En palabras de Chantal Maillard: «apurar la copa ofrecida» y «el corazón se ofrece en sacrificio con el único y espléndido deseo de entrega. ¡Quién pudiera recibir el don de morir de amor!».</p> <blockquote><p>La filosofía de la piedad de María Zambrano guía hacia una determinada contemplación de lo real, vinculada a una transformación personal que supone abrir la imaginación y el intelecto tras el Misterio.</p></blockquote> <p>Meditación entrecruzada como conocimiento intuitivo rico en múltiples perspectivas que corresponden a dimensiones del ser. María Zambrano sabe que el cristianismo no es ajeno a la idea de revelación universal, con la teología del Logos de Clemente de Alejandría, sobre todo. Señala este: «porque uno solo es el camino de la verdad, pero es como un río que siempre fluye y en el que desembarcan afluentes cada cual de un sitio». Para Beatriz de Nazaret, lo divino como «fuente de un gran río del que fluyen otros arroyos y riachuelos que dan de beber a los sedientos». Polinización cruzada a la que la pensadora está atenta; preservación del fuego, espíritu ecuménico de tolerancia, apertura, diálogo y colaboración necesarios en la apertura del corazón, dejando caer velos de cerrazón e intransigencia para descubrir la verdad del otro. Espíritu de una cultura universal donde la estética, arte, mística, es conversión y brújula de luz originaria.</p> <p>Disposición humilde, de apertura hacia rostros no advertidos de lo real para la conciencia ordinaria. Estado de receptividad como camino hacia lo originario dándose una lucidez que no es cementerio de ideas, sino manantial (imagen de la semilla del hombre), alfaguara de la que brota un saber sin preguntas fruto del padecer. «A este hombre inconcluso le ha sido entregado este planeta para que lo padezca transformándolo y transformándose» (Zambrano). «Conocer es trascenderse. Fluir en el interior del ser», añade en su libro <span><i>De la Aurora</i></span>. Y en otro lugar: «y me quedé a la orilla gimiendo sin voz, abandonada a la palabra, sin más signo de vida que el latir del corazón y el palpitar de mis sienes. Tiempo y solo tiempo, sumida en la noche, noche yo misma».</p> <blockquote> <p>La vida como tránsito y este, trascender creador de un tiempo nuevo, el de una mayor libertad, como nos recuerda María Zambrano. Hacer del corazón un espacio sano –ámbito de teofanías–, reflectante por su receptividad, apertura de acogida por su humildad, dependencia y vacío renunciando a limitar lo real a la horma de lo racional.</p> </blockquote> <p>Lucidez que no se aprende, sino que se padece –«lo que padece en el hombre es lo que tiene de divino»– en un proceso de purificación que sana el corazón al ir descubriendo las múltiples maniobras de nuestro propio ídolo, el ego. Amansarlo, domesticarlo («liberación de la personajía») y en última instancia el suave y fiero desasimiento; «descreación» en Simone Weil y «deseo de desnacer» en Chantal Maillard y Clarice Lispector:</p> <p>«Y cuando el yo comienza no existir, a no reivindicar nada, comienza a formar parte del árbol de la vida: eso es lo que lucho por alcanzar. Olvidarse de sí mismo y, no obstante, vivir intensamente».</p> <div style="width:349px;"><img src="https://elhombreylodivino.com/wp-content/uploads/2026/07/IMG-20260613-WA0013.jpg" alt="" width="339" height="536"><p>Ser humano que medita como pájaro que confía.</p></div> <p>Despojo, vacío de ruidos mentales para bruñir el espejo del corazón, cruz que a la vez es rosa. El silencio como cruz donde crucificar el ego (san Serafín de Sarov). Temblor íntimo del abandono de sí, pues «el espíritu es la belleza que existe sin el yo» (<a href="https://elhombreylodivino.com/category/otro-mundo/">Simone Weil</a>) y este, sombra que bloquea su luz, indica la pensadora francesa, como también señala que no existe en el yo «ninguna fuente de energía que permita elevarse». Margarita Porete: deshacerse del yo. Precipitarse en el abismo de la humildad y, con ello, ataraxia en amor: desapego de afanes, esfuerzos.</p> <p>Antropología espiritual, del oro del corazón y la correa de sombra que lo rodea, y en ella la mística como «realización de la vida personal» tras la libertad. Dirá el poeta: «Somos gotas de sed / ecos de un resplandor. Frente al mar todos callan». Así es, al contemplarlo nuestro mar interior se reconoce en él. La inmensidad es y te llama a ser. Se da un atisbo sobrecogedor, sobrenatural. Horizonte del «Hombre perfecto» del sufismo, donde cualidades, virtudes y energías están en equilibrio, como señala Ibn Arabi. En María Zambrano, del bienaventurado, de aquel que se acepta a sí mismo (el único cambio real) en el aprendizaje del silencio, donde se ha de desaparecer: mirar la propia vida sin máscara, desnuda de toda idea de lo que uno es, es traer a la presencia el faro de la humildad. Respecto a la matriz de las virtudes dirá Oscar Wilde de la humildad: «lo último que queda y el mejor descubrimiento. No se puede comprar sin antes cederlo todo, pero es el punto de partida de un camino nuevo». Ser un misterio para sí y confiar como un niño en brazos de sus padres.</p> <p>En la medida del proceso de silencio, de la meditación, será posible la pérdida de gravedad y esfuerzo como acto de la voluntad, que es fuente de agotamiento. De esta manera las mordeduras de la existencia tienden a no hacer callo. «A un gran corazón ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa» (Tolstói).</p> <blockquote><p>Despojo, vacío de ruidos mentales para bruñir el espejo del corazón, cruz que a la vez es rosa. El silencio como cruz donde crucificar el ego (san Serafín de Sarov).</p></blockquote> <p>El camino sale al encuentro a menudo con situaciones complejas que fecundan nuestra interioridad; en ellas la vida interpela -siempre lo hace- de manera más radical. Y en tales momentos lo más revelador será nuestra actitud a la hora de responder. En tales procesos de quiebra vital somos como el minotauro Asterión, cuyo nombre significa estrella, y alienta en el centro del laberinto. En la encrucijada, en él adentro de nuestro ser, se agita la bestia (la vivencia aporética) y será necesario cuidarla de tal forma que no nos haga perder de vista la estrella. Escuchar lo que se revela en el sufrimiento y abstenerse de actuar para no ser un aniquilador; hacerse cargo de lo que acaece sin intervenir para no trasformar lo real según nuestro criterio. En el horizonte: «Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos». Deshacer expectativas y deseos es purificación donde se llega a percibir como bien el no lograr lo que nos proponemos. Así se va captando el misterio del fracaso; la intención y deseo a veces no son los guías mejores, pero sí lo es llevar el mar en el corazón. En palabras del poeta Pablo García Baena: «La luz del alma vigila allá en el fondo entre la niebla, como lámpara eucarística en la soledad de un sagrario». Esa luz ayudará a relativizar, soltar.</p> <p><strong>Vulnerabilidad abriendo espacio a la confianza que es raíz de la vida espiritual</strong></p> <p>«Hay que salvar al rico, hay que salvarle de la dictadura de su riqueza, / porque debajo de su riqueza hay un hombre que tiene que entrar en el reino de los cielos, / … / Pero también hay que salvar al pobre / porque debajo de la tiranía de su pobreza hay otro hombre que ha nacido para héroe también. / Hay que salvar al rico y al pobre. / Hay que matar al rico y al pobre para que nazca el Hombre» (León Felipe).</p> <p>Ser humano que medita como pájaro que confía. La vida como tránsito y este, trascender creador de un tiempo nuevo, el de una mayor libertad, como nos recuerda María Zambrano. Hacer del corazón un espacio sano –ámbito de teofanías–, reflectante por su receptividad, apertura de acogida por su humildad, dependencia y vacío renunciando a limitar lo real a la horma de lo racional.</p> <p>«Neutralizar lo personal, erradicarlo, depurar la energía de aquello que la diferencia, convertirse en lugar común, lugar para la comunión» (<a href="https://www.galaxiagutenberg.com/ficha-autor/maillard-chantal/">Chantal Maillard</a>). Cuando el corazón, «músculo de receptividad infinita» (como dice Rilke, buen conocedor del sufismo), se abre como una flor análogamente a los rayos del sol al amanecer, se va completando un viaje inagotable –hasta el último suspiro, el apotegma pindárico «sé el que eres»–, el del descenso a las entrañas, por la piedad y la razón desvelada (misericordia), y el ascenso donde se es convertido en «vagabundo», «hombre transparente», «bienaventurado» que busca en toda dirección, pues Lo reconoce en todo lugar.</p> <p><a href="https://elhombreylodivino.com/la-escuela-del-silabario-del-corazon/" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/KYLo1J6 / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

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