Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

lunes, 22 de junio de 2026

El Papa y la defensa de la vida


<p>El viaje a España del papa León XIV ha dejado recuerdos imborrables. Para los católicos —como es mi caso—, la Vigilia en la plaza de Lima conservará un lugar especial en nuestra memoria. Ver cómo medio millón de alegres jóvenes en el paseo de la Castellana pasaban de encadenar vivas y cantos a enmudecer mientras adoraban al Santísimo de rodillas en sobrecogedor silencio sólo roto por los cantos vespertinos de los pájaros despidiendo el día, resultó inolvidable. Si esta juventud del Papa es la juventud de España, hay esperanza.</p> <p>También impactó a medio mundo la imagen de la incontable muchedumbre de fieles que acudieron a la preciosa Misa del Corpus en la plaza de Cibeles, levantándose en mitad de la madrugada y afrontando el calor estival madrileño: más de un millón de católicos dando testimonio de su fe y un Papa de 70 años procesionando por las calles de Madrid portando él mismo la Custodia.</p> <p>Otro recuerdo inolvidable fue la Misa en la espectacular Sagrada Familia, con una puesta en escena de una belleza y una elegancia extraordinarias. La música sacra, con orquesta y órgano —instrumento musical por excelencia en la liturgia—, contribuyó al carácter orante de la ceremonia, asegurado <em>in extremis</em> por la actuación preventiva de la Policía (que impidió su instrumentalización política por parte de los paletos de siempre). Finalmente, el <em>in crescendo</em> de luz y música, que evocaba la liturgia de la Vigilia Pascual, evidenció la relación entre la verdad, el bien y la belleza.</p> <p>La visita de León XIV, en definitiva, ha constituido un revulsivo inesperado. Para los católicos ha sido agua que «riega la tierra en sequía», una llama de esperanza con la que el Papa ha recalcado la centralidad de la Eucaristía frente a las pasajeras modas ideológicas que en tiempos recientes han contaminado a la propia Iglesia. Pero más allá del punto de vista católico, que puede resultar anodino o incomprensible para quien no lo sea, creo que éste ha sido un viaje que ha dejado huella en muchos que no creen o están alejados de la Iglesia. Esta receptividad denota la sed de verdad de una sociedad saturada de mentiras; una sociedad huérfana de referencias permanentes y trascendentes que, sin embargo, sigue buscando el sentido último de la vida; que siente, en definitiva, nostalgia de Dios.</p> <p>Por tanto, el éxito del viaje de León XIV ha sido total, como lo ha sido la respuesta del pueblo cristiano de España —quizá el mayor protagonista de la visita—, que ha dejado vivamente impresionado al Papa.</p> <h2><strong>Anecdotario de la visita</strong></h2> <p>Dicho eso, la visita papal ha servido también para reflejar determinadas realidades de nuestro país, aunque sea de forma anecdótica. Por ejemplo, ha quedado de manifiesto la irreligiosidad de nuestra clase política, que no representa en absoluto al 17% de la población mayor de edad que se declara practicante, es decir, a 7 millones de votantes huérfanos<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn1">[1]</a>.</p> <p> Asimismo, la visita papal ha suscitado la duda sobre la existencia de cierta desconexión entre determinadas líneas pastorales presentes en la agenda de algunos obispos y las verdaderas inquietudes espirituales de los fieles o del propio Papa, que en algunas ocasiones ha preferido soslayar las cuestiones que se le proponían. En efecto, la elección de determinados testimonios muy poco representativos —por extremos— de las circunstancias normales del pueblo cristiano, la tendenciosidad de ciertos planteamientos, y la selección de algunos números de gusto muy cuestionable, han resultado sorprendentes, aunque en ningún caso hayan logrado deslucir la visita.</p> <p>Del mismo modo, se ha podido constatar un contraste entre la experiencia vivida por el Romano Pontífice en Madrid y la vivida en Barcelona. Madrid aportó la fe del pueblo cristiano con muchedumbres impresionantes que brillaron por su ausencia en una Cataluña secularizada que se ha convertido casi en tierra de misión, no en balde los abrojos del nacionalismo y las ideologías ahogan la fe.</p> <p>Madrid también dio muestra de su hospitalaria e incondicional capacidad de acogida. Esta calurosa acogida también se dio entre el más escaso pueblo fiel catalán que acudió a ver al Papa, pero lamentablemente no así entre las autoridades locales, que sometieron al Papa a una maleducada presión para que utilizara extensa y desproporcionadamente un idioma que desconoce. Resultó ridículo que el Papa no pudiera hablar en el idioma común a él y a su audiencia viéndose obligado a pasar momentos visiblemente incómodos. Una vez más, el obsoleto victimismo lingüístico del nacionalismo catalán —también en Montserrat—, propio de un narcisismo provinciano, ha antepuesto el becerro de oro de la construcción nacional a las más elementales normas de cortesía. Supongo que a un Papa cuyo lema alude a la unidad y que utiliza la imagen de la torre de Babel para enseñarnos de qué debemos huir no le habrá pasado desapercibido la utilización de la lengua para dividir.</p> <p>Finalmente, la elegancia y finura de algunos actos llenos de recogimiento y centrados en la espiritualidad —especialmente las misas en la plaza de Cibeles y en la Sagrada Familia— ha contrastado con el carácter profano y banal de algunos números —especialmente en Madrid—, para disgusto de los fieles presentes. Asimismo, la medida presencia del cardenal arzobispo de Barcelona ha contrastado con el extraño protagonismo del cardenal arzobispo de Madrid, que hacía que, en ocasiones, pareciera que no era el cardenal el que acompañaba al Papa, sino el Papa el que acompañaba al cardenal.</p> <h2><strong>El discurso del Papa ante el Congreso</strong></h2> <p>Sin embargo, en esta sociedad tan politizada ha sido imposible evitar que la intervención más comentada del Pontífice haya sido el discurso pronunciado en el Congreso, criticado, no obstante, por algunos periodistas que exhiben la frecuente combinación de arrogancia, ignorancia, y esa ligereza «que es como una calabaza seca con las semillas bailando dentro»<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn2">[2]</a>.</p> <p>En este sentido, la profundidad de alguno de los mensajes del Papa merece cierto detenimiento. En primer lugar, su palabra «serena y firme» nos ha recordado algo que muchos olvidan: que la democracia no sujeta a normas superiores de carácter inmutable puede conducir a la tiranía. Sin duda, la idolatría de la democracia ha conducido a una confusión sobre su verdadera naturaleza: democracia no es sinónimo de libertad (ni de bien, ni de justicia), y puede convertirse en su antónimo.</p> <p><em>Vox populi, vox Dei</em> es un lema ciertamente peligroso. En efecto, la «voluntad general» —ese artificio inventado por Rousseau— transforma al pueblo en el nuevo dios, pero no en un Dios bueno y justo, sino en un tirano en potencia cuyas veleidades le llevan a aclamar a alguien entre vítores un día (por ejemplo, un domingo) para crucificarlo pocos días más tarde (por ejemplo, un viernes). Por otro lado, el hombre transformado en Dios y que, por tanto, decide a su antojo lo que está bien y lo que está mal, tiende, por su naturaleza caída, a abusar del poder para dominar a los demás. Además, la tiranía de la mayoría tiene un componente que la hace potencialmente aún más peligrosa que la tiranía del individuo, que es su apariencia de legitimidad.</p> <p>Si la mayoría no tiene límites, la minoría está perdida, pues la mayoría pronto podrá decretar todo tipo de abusos contra ella: puede que le robe, exigiéndole pagar impuestos abusivos o expropiando sus bienes; o que la humille y discrimine, forzándole figuradamente a llevar en la solapa una estrella (o una cruz) amarilla; o incluso puede decidir acabar con su libertad y con su vida, puesto que así lo ha decidido una mayoría divinizada. Por eso, no es de extrañar que algunos de los padres fundadores de los EEUU definieran la democracia como «dos lobos y una oveja votando qué vamos a cenar esta noche». Quizá por ello el Papa reclamaba que «lo legal debe respetar aquello que ninguna mayoría puede legítimamente vulnerar». En democracia, esta distinción entre lo legal —lo aprobado por hombres, algunos de ellos inicuos— y lo legítimo —lo moralmente justo— resulta crucial. Así, León XIV recalcaba que «el derecho debe servir al bien y la justicia poner límites a la fuerza» (particularmente a la del Estado sobre el individuo, añado yo).</p> <p>Que un Papa se manifieste en este sentido no es nuevo. Cuando san Juan Pablo II visitó el Parlamento Europeo en 1988 defendió que el consenso social, o más frecuentemente, la imposición mediante la fuerza de la voluntad de la mayoría—pues el consenso no deja de ser una utopía—, «no puede contradecir las normas del orden moral natural»<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn3">[3]</a>. De este modo, puso de manifiesto las dos visiones contrapuestas que se enfrentan en Europa. Por un lado, aquella que reconoce la existencia de normas de las que «el hombre, individual o colectivamente, no puede disponer a su gusto, al son de las modas o de los intereses cambiantes», y de una libertad «que no puede ser arbitraria y sin fin, sino para la verdad y el bien»<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn4">[4]</a>.</p> <p>Por otro lado, existe otra visión que, no considerando al hombre criatura de Dios sino equivalente a Dios, «suprime toda subordinación (…) a un orden trascendente de la verdad y del bien, considerando al hombre en sí mismo como el principio y el fin de todas las cosas, y la sociedad, con sus leyes, como su obra absolutamente soberana. La ética no tiene entonces otro fundamento que el consenso social»<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn5">[5]</a>.</p> <p>Una democracia no sujeta a límites y ajena a la ley natural conducirá, antes o después, a la injusticia y a la tiranía, y cuanto más poder ostente el Estado —como ocurre en los actuales Estados de Bienestar, de clara vocación totalitaria—, más inminente resultará este peligro.</p> <h2><strong>La cuestión del aborto</strong></h2> <p>Un ejemplo claro de cómo una mayoría puede contradecir las normas del orden moral y natural es el ataque a la dignidad de la vida humana perpetrado por las leyes del aborto y la eutanasia, particularmente en España. En efecto, a nadie se le ha escapado que el Papa ha defendido la vida ante un Congreso que ha ido aprobando a lo largo de los últimos 20 años —bajo dos gobiernos de ideología opuesta tan sólo en apariencia— leyes crecientemente agresivas del aborto y la eutanasia que han ido mucho más allá que la legislación de la mayoría de los países del mundo.</p> <p>En este sentido, el Papa defendió, como no podía ser de otra manera, que la vida «debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural». Esta referencia toca la cuestión moral más relevante de nuestro tiempo, que confunde el progreso con la barbarie: el aborto, sobre el cual existe un debate dominado por una propaganda muy agresiva. Por este motivo, conviene aclarar primero algunos datos.</p> <p>El primero es que el aborto legal es una novedad, si exceptuamos el bloque comunista: EEUU lo legalizó en 1973 y muchos países europeos entre 1975 y 1990, aunque Portugal no lo legalizaría hasta el 2007 e Irlanda hasta el 2018. Desde entonces, y a pesar de la presión de la propaganda, la opinión pública mundial se mantiene dividida sobre esta cuestión. En África, Brasil y los países musulmanes la oposición al aborto es feroz: entre el 70% y el 90% de la población considera que debe ser ilegal siempre o en una mayoría de casos. En el extremo contrario se encuentra Europa, la región del mundo más favorable al aborto, lo que, en mi opinión, supone una muestra más de su triste decadencia civilizacional. Así, en países protestantes como Suecia, o agresivamente laicos como Francia, la oposición al aborto legal es de sólo un 4% y un 11%, respectivamente, mientras que, en los países de tradición católica, el porcentaje de oposición —aun minoritario— es superior (entre el 20% de Italia y cerca del 40% en Polonia)<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn6">[6]</a>. Hispanoamérica ocupa un lugar intermedio, con una oposición al aborto cercana al 50%, y algo parecido ocurren en EEUU, donde el peso demográfico de los cristianos evangélicos y, muy en segundo lugar, de los católicos, hace que cerca del 40% de la población sea contrario al aborto<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn7">[7]</a>.</p> <p>El perfil de la mujer que decide abortar también es muy distinto del que transmite la propaganda. En España, el 90% tiene más de 20 años de edad y cerca de la mitad (el 45%), más de 30, siendo «el perfil socioeconómico más frecuente el de mujer soltera, con trabajo y con pareja, también asalariada, por lo que habitualmente la mujer que aborta nada tiene que ver con el estereotipo de la adolescente asustada o la mujer que ha sido objeto de violación»<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn8">[8]</a>. En efecto, el 95% de los abortos se producen a petición de la madre, el 5% esgrime un riesgo para la vida o la salud de la embarazada o una anomalía grave del feto<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn9">[9]</a> y sólo un 0,02% tiene como causa una violación, según los últimos datos tabulados<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn10">[10]</a>.</p> <p>Algunos análisis coligen lógicamente de estas métricas que el motivo mayoritario del aborto es «el coste económico, la inconveniencia laboral, la pérdida de libertad y el aumento de obligaciones personales»<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn11">[11]</a>. En otras palabras, el aborto tendría poco que ver con los derechos o la «salud reproductiva» de la mujer, sino más bien con el signo de los tiempos, como el hedonismo y materialismo de las sociedades occidentales, su pueril concepto de libertad sin responsabilidad y la divinización de la voluntad soberana del individuo no sujeta a ningún límite moral superior, pero sí sumisamente sujeta ―lo que no deja de ser curioso― a la miríada de normas caprichosas y crecientemente tiránicas que emanan de la voluntad de otros hombres reunidos en el Parlamento (o en la Comisión Europea).</p> <h2><strong>Preguntas sin respuesta</strong></h2> <p>El debate del aborto ha estado asimismo contaminado por la mentira y la ocultación, pues en un Occidente dominado por la estética su horrorosa realidad le ganaría pocos adeptos. Cabe preguntarse por qué, en la época de las omnipresentes imágenes, jamás se muestran vídeos de un aborto<a href="https://www.fpcs.es/#_ftn12">[12]</a>, o cómo, en una sociedad que se jacta de ser tan abierta, este asunto es literalmente tabú llegándose al extremo de impedir que las madres vean de oficio una ecografía de su hijo antes de tomar la decisión de abortar. Por ello, en la mayor parte de los casos el aborto no es una decisión libre, pues ha sido tomada desde la ignorancia impuesta, sin ofrecer alternativas reales a la mujer embarazada, y desde la presión del entorno.</p> <p>Dado el poderosísimo amor natural de una madre por su hijo y la tendencia de toda sociedad civilizada a proteger a sus miembros más indefensos, la propaganda del aborto se ha centrado en despersonalizar al nasciturus. Sin embargo, el debate del aborto debería ceñirse a una sola pregunta: ¿es el nasciturus una vida humana con derecho a la vida o no lo es? Dada la enorme gravedad de lo que está en juego, la carga de la prueba debería recaer en los que apoyan el aborto. Por lo tanto, prefiero abordar la cuestión de modo socrático.</p> <p>Primero, si un embarazo deseado es fuente de alegría porque «estoy esperando un hijo», ¿puede la mera voluntad arbitraria de la madre — pulgar arriba, pulgar abajo— cambiar la naturaleza del ser que late en su vientre? Por no ser deseado, ¿se metamorfosea el «hijo» ―cuya pérdida en medio del embarazo, de ser deseado, traumatiza a la madre― en un conjunto de células o una forma de vida indeterminada a la que se puede poner fin de forma violenta?</p> <p>Segundo, si un recién nacido es una vida humana con derechos, ¿lo era un día antes de nacer? ¿Y dos meses antes, como ocurre con los sietemesinos? ¿Exactamente qué dato biológico muestra ese punto de inflexión que cambia la sustancia de dicho ser vivo una vez concebido? Siendo el proceso de gestación un proceso continuo ¿debería la duda razonable llevarnos en un tema tan delicado a extremar la prudencia antes de arrancar la vida a un corazón que lleva latiendo desde la quinta semana de embarazo?</p> <p>Tercero: si los niños nacidos y muchos enfermos y ancianos dependen de otros para su supervivencia sin ver por ello menguado su derecho a la vida (no sería aceptable un eslogan del estilo de «nosotras les cuidamos, nosotras decidimos»), ¿se puede aceptar el argumento de que, por depender el nasciturus de la madre, ésta puede decidir negarle el derecho a vivir que a ella no le negaron?</p> <p>Creo que el aborto será considerado en el futuro algo propio de una sociedad moralmente decadente. En el interregno, mientras católicos y muchos no católicos seguimos luchando por la vida «desde su concepción hasta su ocaso natural», como dijo el Papa, sirva este artículo como homenaje a esas valientes mujeres que, contra viento y marea y a pesar de sus miedos y de la presión de su entorno, decidieron llevar adelante su embarazo —a veces, solas— y defender las vidas de sus hijos: sois, literalmente, mis heroínas.</p> <div> <p><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref1">[1]</a> <a href="https://observatorioreligion.es/wp-content/uploads/2026/02/Informe_Resultados_BREC_2025.pdf">Informe_Resultados_BREC_2025.pdf</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref2">[2]</a> Duelo en la alta sierra (Sam Peckinpah, 1962).<br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref3">[3]</a> Ibid.<br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref4">[4]</a> <a href="https://www.vatican.va/content/john-paul-ii/es/speeches/1988/october/documents/hf_jp-ii_spe_19881011_european-parliament.html">Visita al Parlamento Europeo en el Palacio de Europa (Estrasburgo, 11 de octubre de 1988)</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref5">[5]</a> Ibid.<br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref6">[6]</a> <a href="https://www.pewresearch.org/short-reads/2024/05/15/support-for-legal-abortion-is-widespread-in-many-countries-especially-in-europe/">Legal abortion widely supported globally, especially in Europe | Pew Research Center</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref7">[7]</a> <a href="https://www.pewresearch.org/religion/fact-sheet/public-opinion-on-abortion/">Public Opinion on Abortion | Pew Research Center</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref8">[8]</a> <a href="https://www.fpcs.es/hablando-en-serio-del-aborto/">Hablando en serio del aborto – Fernando del Pino Calvo-Sotelo</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref9">[9]</a> <a href="https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/embarazo/datosEstadisticos.htm">Ministerio de Sanidad – Áreas – Datos estadísticos</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref10">[10]</a> <a href="https://www.rtve.es/noticias/20230119/aborto-espana-cifras/2348202.shtml">El aborto en España, en cifras</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref11">[11]</a> <a href="https://cefas.ceu.es/wp-content/uploads/Observatorio_Demografico_Aborto_Espana_Nov_23.pdf">Observatorio_Demografico_Aborto_Espana_Nov_23.pdf</a><br><a href="https://www.fpcs.es/#_ftnref12">[12]</a> <a href="https://rescatadores.live/lovisto/">Abortos en Vídeo (la mayoría eliminados en youtube) | Rescatadores JuanPabloII</a></p> </div> <p></p> <p>La entrada <a href="https://www.fpcs.es/el-papa-y-la-defensa-de-la-vida/">El Papa y la defensa de la vida</a> se publicó primero en <a href="https://www.fpcs.es">fpcs</a>.</p> <p><a href="https://www.fpcs.es/el-papa-y-la-defensa-de-la-vida/" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/MHkdUpy / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

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