Psicología

Centro MENADEL PSICOLOGÍA Clínica y Tradicional

Psicoterapia Clínica cognitivo-conductual (una revisión vital, herramientas para el cambio y ayuda en la toma de consciencia de los mecanismos de nuestro ego) y Tradicional (una aproximación a la Espiritualidad desde una concepción de la psicología que contempla al ser humano en su visión ternaria Tradicional: cuerpo, alma y Espíritu).

“La psicología tradicional y sagrada da por establecido que la vida es un medio hacia un fin más allá de sí misma, no que haya de ser vivida a toda costa. La psicología tradicional no se basa en la observación; es una ciencia de la experiencia subjetiva. Su verdad no es del tipo susceptible de demostración estadística; es una verdad que solo puede ser verificada por el contemplativo experto. En otras palabras, su verdad solo puede ser verificada por aquellos que adoptan el procedimiento prescrito por sus proponedores, y que se llama una ‘Vía’.” (Ananda K Coomaraswamy)

La Psicoterapia es un proceso de superación que, a través de la observación, análisis, control y transformación del pensamiento y modificación de hábitos de conducta te ayudará a vencer:

Depresión / Melancolía
Neurosis - Estrés
Ansiedad / Angustia
Miedos / Fobias
Adicciones / Dependencias (Drogas, Juego, Sexo...)
Obsesiones Problemas Familiares y de Pareja e Hijos
Trastornos de Personalidad...

La Psicología no trata únicamente patologías. ¿Qué sentido tiene mi vida?: el Autoconocimiento, el desarrollo interior es una necesidad de interés creciente en una sociedad de prisas, consumo compulsivo, incertidumbre, soledad y vacío. Conocerte a Ti mismo como clave para encontrar la verdadera felicidad.

Estudio de las estructuras subyacentes de Personalidad
Técnicas de Relajación
Visualización Creativa
Concentración
Cambio de Hábitos
Desbloqueo Emocional
Exploración de la Consciencia

Desde la Psicología Cognitivo-Conductual hasta la Psicología Tradicional, adaptándonos a la naturaleza, necesidades y condiciones de nuestros pacientes desde 1992.

viernes, 28 de agosto de 2026

La tauromaquia vista por Ernst Jünger (un prolegómeno)


<p> </p><div style="clear:both;text-align:center;"><a href="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEikIRT_JHeI0mDje7Ho1d7Q7IXOG8pCw4mNwAfWjCvMrXlrF1mYu7OdkCHnDjeu70alO8FI8SNkWYvIo2Ga7r_wR7p-ZoQYrbTghQjyB5qXWBFCgkZz99uUHv_2l7nmGGk5uEy2NMiKHOmYwws6DzJDi5J3T0FNEHLe_jCAFDDAyhNq_1Ubdfyj_McR32iu/s601/torocreta.jpg" style="clear:left;float:left;margin-bottom:1em;margin-right:1em;"><img height="177" src="https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEikIRT_JHeI0mDje7Ho1d7Q7IXOG8pCw4mNwAfWjCvMrXlrF1mYu7OdkCHnDjeu70alO8FI8SNkWYvIo2Ga7r_wR7p-ZoQYrbTghQjyB5qXWBFCgkZz99uUHv_2l7nmGGk5uEy2NMiKHOmYwws6DzJDi5J3T0FNEHLe_jCAFDDAyhNq_1Ubdfyj_McR32iu/s320/torocreta.jpg" width="320" alt="torocreta.jpg"></a></div><p></p><p style="line-height:normal;"><i><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;">Llevo cierto tiempo repasando la obra de <b>Ernst Jünger</b> ya que ando preparando un libro sobre su acercamiento a la experiencia visionaria; y como suele pasar ciertos tránsitos conducen a veces a parajes, en principio, no previstos. Repasando la mirada que el de Wilflingen dirige a la lidia del toro bravo pensé elaborar una entrada para el blog sobre este tema polémico pero que llama poderosamente la atención. Esta indagación, en principio periférica, se fue complicando al ponderar no solo lo dicho por <b>Jünger</b> sobre lo taurómaco sino, también, la riqueza que aporta a la lidia la perspectiva jungueriana. En fin, ahí va una texto preliminar centrado en la vitalidad antigua de la lidia, en la relevancia para su existencia del careo y la confrontación con uno mismo y en la imposibilidad del debate entre taurinos y antitaurinos.</span></i><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"></span></p><p></p><br><p></p><p></p><p style="line-height:normal;text-align:center;"><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;">(1)</span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;"></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;margin-bottom:0cm;"><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Una cuestión de principio: Ahí va un texto solo apto para intempestivos, disidentes e incorrectos muy al margen de los vientos y sesgos que impone la historia y lo cronológico en el devenir. Entrando a volapié: La tauromaquia divisada desde la mirada de <b>Ernst Jünger</b>.</span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;margin-bottom:0cm;"><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Como he afirmado en el encabezamiento de la presente entrada dedicaré un texto extenso -o acaso algo más- a la mirada que el de <i>Wilflingen,</i><b> </b>explícitamente,<b> </b>dirige a la tauromaquia aunque también, al modo en que en que puede divisarse la tauromaquia desde el <i>corpus</i><a></a><a><span><span style="color:#000000;">[1]</span></span><span></span></a><span><i> </i>jungueriano. Esto último desvelará una notable fertilidad enriqueciendo la reflexión taurómaca. Esta entrada tendrá el perfil de un prolegómeno sobre un tema polémico y acaso poco oportuno. El viático reflexivo que iré desplegando en posteriores desarrollos atenderá diversos hitos decisivos a la hora de cavilar sobre lo taurómaco. A saber, el carácter ritual de la lidia, la irrupción de la belleza como plenitud de la lidia del toro bravo, la presencia de la muerte otorgando significado a un rito catártico, su perfil completamente intempestivo y ajeno al tiempo que vivimos tanto en sus retóricas como en sus sensibilidades… Todo ello desde la atención expresa al tejido intelectual jungueriano<a>.</a></span></span></p><p><a></a></p><a></a> <p style="line-height:115%;margin-bottom:0cm;"><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Atender a los decires del alemán, a su <i>epos</i><a></a></span></span></span><a><span><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">[2]</span></span></span></span><span><span><span></span></span></span></a><span></span><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">, arrojará no poca luz sobre lo taurómaco lo que pondrá de manifiesto una afinidad que llama la atención. La mirada jungueriana sobre esta tradición popular no es algo que deba sorprendernos. Hay afinidades y, sobre todo, una mentalidad en la que pervive lo antiguo. Me refiero a la de <b>Ernst Jünger. </b>De hecho, el alemán con una complicidad hacia el toreo poco disimulada nos dirá<b> </b>"La corrida es el último residuo del culto sagrado de la Antigüedad que sobrevive en nuestra civilización industrial."</span></span></span><a><span><span></span></span></a><a><span><span><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">[3]</span></span></span></span><span><span><span></span></span></span></a><span></span><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">.</span></span></span><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;margin-bottom:0cm;"><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">He mencionado la complicidad que el alemán desvela en esta cita hacia la lidia. No olvidemos la distancia crítica que adopta respecto del devenir moderno y de la mentalidad técnica que otorga figura a tal devenir; eso sí, en una estela post-nietzscheana en la que se asume la necesidad y lo dado -<i>amor fatum; </i>amor por el acontecer- para así asegurar la libertad y la potencia de ser de la persona singular. De hecho, las figuras que va sirviendo su obra -el soldado desconocido, el trabajador, el emboscado, el anarca, el psiconauta- son estrategias de resistencia, careo y superación de los tiempos modernos y de sus titánicas concentraciones de poder administrando la vida. En tal sentido podríamos decir que el de <i>Wilflingen</i><b>,</b> sin entregarse a la arcadia dorada de la reacción contramoderna, tampoco es un pensador que se acoja al horizonte de la Ilustración ni, por tanto, al devenir moderno.</span></span></span><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;margin-bottom:0cm;"><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">La cita continúa apuntando aspectos de gran interés pero en este prolegómeno lo que pretendo destacar es una mentalidad antigua perviviendo en plena hipermodernidad nutriendo la lidia. Entiendo que hacer valer la pervivencia de esa mentalidad antigua es el mejor preludio para poder divisar lo taurómaco.</span></span></span><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;margin-bottom:0cm;"><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">La mera existencia de una mirada que reconozca la tauromaquia sorprenderá, para mal, a no pocos ya que todo lo relacionado con las corridas de toros se hace cada vez menos reconocible. En la tauromaquia late, así es, una sensibilidad y un <i>pathos </i>antiguo aunque, llamativamente, las corridas de toros tal y como las conocemos, cuajan en pleno devenir moderno y en tiempos relativamente recientes; en concreto a finales del XIX y comienzos del XX.</span></span></span><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;margin-bottom:0cm;"><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">En tal sentido y desde el <i>corpus</i> jungueriano solo podría entenderse la lidia del toro bravo como un modo de resistencia notable y muy llamativo al signo de los tiempos. Consideremos que si algo caracteriza tal signo será la progresiva separación entre hombre y naturaleza -en el primado de la mentalidad técnica-. Sin embargo, lo taurómaco será básicamente campero y silvestre. Efectivamente, el proceso de aquilatamiento y formalización de las corridas de toros en pleno devenir moderno y en pleno apogeo de la mentalidad técnica resulta sorprendente al tiempo que desafía la capacidad de reflexión. Recuérdese lo dicho por el filósofo francés <b>Jean Cau,</b> secretario de <b>Sartre</b> y un gran aficionado taurino, afirmando que las corridas de toros son “uno de los escasos reductos de libertad que le quedan a los pueblos del sur de Europa”</span></span></span><a><span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">[4]</span></span></span><span><span></span></span></a><span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">. <b>Cau</b> valorará el perfil contramoderno que desvela la lidia al tiempo que entenderá el proceso de modernización vinculado a la cultura y a la hegemonía del norte de Europa. Desde su perspectiva la lidia del toro bravo, en sentido estricto, constituiría un acto de rebeldía popular ante poderosísimas fuerzas capaces de manejar la historia. Rebeldía ante eso que se nos vende como progreso y que en casi nada se cuestiona.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;margin-bottom:0cm;"><span><b><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Jünger </span></b></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">y <b>Cau </b>considerando algo tan insólito como la pervivencia de lo taurómaco… Desde su reflexión atendamos a una primera y decisiva nota que ya hemos indicado. Me refiero al carácter absolutamente intempestivo y fuera de época de la tauromaquia. Me viene a la cabeza el recordado comunicador <b>Luis Carandell </b>defendiendo la tauromaquia<b> </b>desde su excepcionalidad cultural en tanto escenario de otro tiempo. El argumento es poderoso; lo supo ver.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Más allá de que la lidia del toro bravo sea algo relativamente reciente y que acontezca en una trama antropológica y sociológica ajena -la de los tiempos contemporáneos- lo cierto es que no deja de ser una variación con repetición de lo que es una constante en los pueblos del sur de Europa. Los festivales con toros y lo taurómaco, en todo el Mediterráneo, vienen de muy antiguo. Recuérdense los frescos de la cultura minoica. Tales festivales enraizaran invariablemente en un marco de significación análogo constituido a partir del espíritu de aventura y desde la disposición del hombre a medir el propio valor. Desde tal disposición se podrá formalizar en la lidia un umbral de elaboración antropológica que puede llegar a ser muy complejo.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Consideremos la siguiente cita de <b>Federico García Lorca </b></span></span><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">“El toreo es, probablemente, la riqueza poética y vital mayor de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que la fiesta de los toros es la más culta que hay hoy en el mundo. Es el drama puro en el cual el español derrama sus mejores lágrimas y sus mejores bilis. Es el único sitio a donde se va con la seguridad de ver la muerte rodeada de la más deslumbradora belleza.”[5] Cuando <b>Lorca</b> se refiere a la fiesta de los toros como una tradición tremendamente culta, como se hace evidente, no se refiere a que la ejerciten o la degusten intelectuales sino a los umbrales de complejidad antropológica que ésta despliega. La reflexión de <b>Lorca</b> es brillante y certera.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;text-align:center;"><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">(2)</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">La capacidad de careo y confrontación con uno mismo[6] para así poder resistir, superar y resolver lo que se nos confronta será una de las piedras angulares del <i>pathos</i> y la disposición jungueriana. Ya he indicado que las figuras que va acuñando el alemán en su viático intelectual buscan indagar en la capacidad de supervivencia de lo humano en tiempos extremos. A la base de esa vocación de superación y de salida de sí el de <i>Wilflingen</i><b> </b>advertirá el espíritu de aventura al que el alemán dará una gran relevancia. Paralelamente, esta capacidad de poder abordar lo que se nos confronta mediante un determinado espíritu de aventura que nos anima a ir más allá será la condición de existencia de la lidia. Sencillamente, sin la decisión de confrontar al astado, asumiendo los riesgos y las incertidumbres, no hay lidia.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">En suma; ante lo taurino estaríamos ante una disposición y un <i>pathos</i> ajeno a lo contemporáneo y vinculado, según <b>Jünger</b><i>, </i>con los<i> </i>viejos cultos de la tierra y de la virilidad. En sus propias palabras: </span></span><span><span style="color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">"La corrida es un espectáculo interesante porque pone en evidencia la ligazón del hombre con la vida y con la muerte, con los instintos primigenios, con la naturaleza, con la tierra… </span></span><span><span style="background:#FFFFFF;color:#444444;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Es una catarsis. Pero la corrida es también algo que tiene que ver con el culto a la virilidad</span></span><span><span style="color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;"> "<a></a></span></span><a><span><span><span style="color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">[7]</span></span></span><span><span></span></span></a><span></span><span><span style="color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">. Esta cita del de <i>Wilflingen </i>introduce perfectamente la cuestión a tratar por aproximarnos a la consideración de la lidia como un rito de probatura de valor y una </span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">catarsis colectiva. En relación a esta catarsis me viene a la cabeza la faena del diestro <b>Julio Aparicio</b> en Las ventas a un toro de la ganadería Alcurrucen el 18 de Mayo de 1994. El público en pleno <i>enthusiasmos </i>y el diestro desmadejándose en la faena completamente atravesado por la lidia y por su arte…</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Añadamos un matiz que resultará más que relevante para el desarrollo de la lidia a partir de esa mentalidad antigua que, en intenso maridaje con la naturaleza, sabe de lo campero, de lo silvestre y, también, de ese “furor salvaje”</span></span><a><span></span></a><a><span><span><span style="color:#0000FF;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">[8]</span></span></span><span><span></span></span></a><span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;"> que en <i>Sobre el dolor</i> <b>Jünger</b> vincula con la lidia del toro bravo. Para la persona de mentalidad antigua el toro es un animal poderoso, imponente y bello. De ahí su presencia en las iconografías de tantos tiempos y lugares. Al tiempo es un espectro de muerte; especialmente si lo que acontece es un encuentro fortuito en el campo. Confrontar al morlaco, desafiarle, exige de un furor salvaje encendiéndose en el hombre, un furor pasional, que desde las propias tripas sea capaz de desafiar la bravura del toro a partir de la propia fuerza vital y del espíritu de aventura al que tanto atiende el alemán en su obra. A partir de ahí el temple, templando ese furor y otorgando figura a lo simplemente salvaje. Lo campero y lo silvestre reconociéndose y enraizándose en la tierra en tanto gran escenario para rendirla culto. Sin la intimidad con la tierra y la naturaleza no podría existir la lidia del toro bravo.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="background:#FFFFFF;color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">El lance y la capacidad de templar el propio valor... El temple haciendo capaz al diestro de desplegar la faena... El hombre más allá de sí superándose en lo que le limita. La faena de lidiar al toro… Con tino el alemán advertirá en la capacidad de “confrontación del hombre consigo mismo”<a></a></span></span><a><span><span><span style="background:#FFFFFF;color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">[9]</span></span></span><span><span></span></span></a><span></span><span><span style="background:#FFFFFF;color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;"> el atanor candente que anime la vida del alma. Sin ese acogimiento de lo salvaje con las tripas ardiendo a partir de la decisión que se aborda y sin quedar civilizado lo salvaje desde el temple no se podría hablar de confrontación alguna con uno mismo ni tampoco de la tauromaquia.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"> </span></span><span><span style="background:#FFFFFF;color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Esta capacidad de confrontación del hombre consigo mismo será, efectivamente, condición de la lidia. En realidad, poco podrá sorprendernos la atención, breve pero orientada, que le suscitó a <b>Ernst Jünger </b>algo tan singular e intempestivo como la lidia del toro bravo.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="background:#FFFFFF;color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">La tauromaquia vista por un alemán... La lidia de un animal bravo y del que tener cautela que, sublimándose, se termina transformando en arte, escena popular y rito…</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;"> Para el alemán la lidia del toro bravo conjugaría ese vínculo con la tierra con lo que sería una catarsis ritual de superación del miedo a la muerte; algo solo entendible desde una <i>vis</i>[10] </span></span><span><span style="color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">heroica. Como podemos advertir la mirada jungueriana reconoce la medida de lo que contempla.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">La tauromaquia, acaso una tarea de artesanía que a partir de los recortes camperos al toro y de sus embestidas va dando forma a la lidia del toro bravo en las diversas suertes y lances para, finalmente, constituirse como un arte singular capaz de brindar belleza. Desde mi perspectiva la belleza, arropando y ordenando la lidia desde la finalidad y la transcendencia que enuncia, será lo que termine ordenando el proceso de forja de la lidia. El diestro <b>Luis Miguel Dominguín</b> pondrá la belleza en relación directa con el temple: “La belleza para mí en el toreo es el temple, todo lo que se haga despacio y se haga con ritmo, hasta el banderillear, que sea con un movimiento casi de ballet”. <a></a></span></span><a><span><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">[11]</span></span></span><span><span></span></span></a><span></span><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;"> Consideremos que vincular la irrupción de la belleza con la capacidad de temple será entenderla desde la creatividad humana desatándose en el manejo de la embestida del toro. <b>Dominguín</b> nos pone en la pista: entender el toreo como un arte singular desde la belleza desatada por el temple. Atendamos a lo dicho por el también diestro <b>Manuel Ordoñez</b>. “Para mí el toreo ha nacido en el siglo XX. Antes era una lucha; se preparaba la pieza para matarla. Ahora es una colaboración; se prepara la pieza para crear arte”<a></a></span></span><a><span><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">[12]</span></span></span><span><span></span></span></a><span></span><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">. Sin esa vocación de belleza y de expresión artística la lidia del toro bravo no habría alcanzado, ni de lejos, lo que ha venido a ser.</span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Más allá de lo dicho la irrupción de la belleza en la lidia aporta una dimensión de misterio emergiendo que desborda completamente la simple lidia. Cuando <b>Junger </b>vincula la tauromaquia con lo sagrado no se equivoca. Su intuición es certera ya que es la irrupción de la belleza la que hace culminar la figura ritual de la tauromaquia en un horizonte mistérico que desborda la mera plasticidad. ¿Qué desvela la belleza?.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;text-align:center;"><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">(3)</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">La lidia, ya lo he indicado, exigirá de ese temple antiguo y de una mirada intempestiva, de otro tiempo, para poder ser asimilada… La lidia de un colosal animal que desgrana belleza y, al tiempo, capaz de matarnos sin demasiado esfuerzo. No se me ocurre nada más disruptivo que encontrarse a campo abierto con un astado en sus hechuras. El hombre afrontando su lidia en lo que, finalmente, se desvelará como un rito de probatura de valor capaz de cuajar y venir a desbordarse en la belleza de la propia lidia… En el envés de ese valor el dolor del toro deslegitimando la épica, la estética y la poética taurina en tanto falla.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Al tiempo que virtudes y estética el aficionado sabrá advertir el dolor y la sangre. No los ignora. Por eso la insistencia de los buenos aficionados, no pocas veces iracunda, en la ortodoxa ejecución de las suertes. La mirada contemporánea, por su lado, se ceñirá a la constatación del dolor e incluso al supuesto sadismo del aficionado. La visión taurómaca atenderá a la pedagogía que dimana de la lidia ordenada desde determinadas virtudes y desde la irrupción de la belleza… Se hace evidente que estamos ante posturas que no pueden reconocerse entre sí atendiendo cada una a la validación que obtienen desde su propia perspectiva. De ahí el tedio y la sensación de bloqueo que desgranan los típicos debates entre taurinos y antitaurinos.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Entiendo que en tal quicio polémico arraigará la tauromaquia desafiando el tránsito y la sensibilidad moderna desde el encuentro de los cuerpos; el del toro y el del hombre. El del toro desvelando bravura, trapío y esa belleza capaz de matar. El del hombre desafiando la muerte, ofreciendo litúrgicamente su piel y, acaso, pudiendo desgranar la belleza de la lidia. El toro aportando su capacidad para generar el caos y el pavor irrumpiendo en lo humano, el hombre dando forma a ese caos a través de la lidia... La condición de lo dicho; ese temple antiguo que enraíza en la vida campestre, en plena naturaleza, desplegando una liturgia silvestre en la que tragedia, muerte y belleza van de la mano.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="background:#FFFFFF;color:#080809;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Como puede apreciarse el alto grado de elaboración antropológica de la lidia del toro bravo se hace tan evidente como la objeción del dolor para la mentalidad contemporánea. Ambas perspectivas desgranaran argumentarios sólidos aunque desde perspectivas completamente diversas e intraducibles la una para la otra.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Con razón alguien podría decir que todo lo que pueda afirmarse sobre un tema así pierde sentido al naufragar en el dolor del animal. En efecto, estaríamos ante una apreciación correcta la cual manifestaría la sensibilidad contemporánea hacia la naturaleza. Ante esta sólida objeción, sin embargo, no podemos dejar de lado que, a diferencia de la sensibilidad contemporánea, las corridas de toros nacen en una sociedad en completa intimidad con lo natural y lo silvestre. De ahí que, cuanto menos, llame la atención la pretensión del contemporáneo taurófobo, producto de una sociedad completamente separada de la naturaleza, de sentar en un tribunal moral o mirar con desdén al aficionado a los toros. En el debate entre taurinos y antitaurinos nos encontraremos ante miradas que constatan paisajes y universos diferentes. De ahí ese tedio que suscita el debate.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Indaguemos en la paradoja que da forma al debate entre taurinos y antitaurinos. Como ya he indicado si la lidia nace a partir de esa intimidad con la naturaleza la mentalidad contemporánea resulta ajena a la misma. Bien lejos de toda intimidad silvestre o campera el contemporáneo tenderá a ver la naturaleza como un jardín del que se cuida, en el mejor de los casos, cuando no como un espacio a administrar con un ánimo de depredación sistémica. Tal paradoja nos desvela que algo falla en el descrédito moral de las corridas de toros desde lo que sería el humanitarismo sentimental del contemporáneo. Este humanitarismo, no olvidemos, será producto del todopoderoso mundo de la mentalidad técnica, de la acentuada separación de la naturaleza y de la administración de la vida que caracteriza el tiempo presente. Más allá de que el dolor del animal sea un argumento muy poderoso -soy consciente de ello- lo aportado no deja de arrojar una notable sombra de duda sobre el durísimo juicio que de la tauromaquia tienen no pocos contemporáneos.</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:115%;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:16pt;line-height:115%;">Entiendo que lo que falla no es la pertinencia de la crítica a las corridas de toros atendiendo al dolor de la res sino el hecho de que la mirada del taurófilo y del taurófobo sean miradas inabordables la una para la otra. El taurino acoge cierta mentalidad antigua y asume el dolor y la tragedia como parte de la vida e, incluso, como pedagogía litúrgica y ritual. La muerte del toro, la posible muerte del torero si el astado le desborda, las heridas graves que pueda sufrir el torero... El hombre asumiendo la posibilidad de ofrendar su cuerpo y su propia piel en la forma ritual de la lidia del toro bravo. Así es, una octava antigua y contramoderna hasta las entrañas resuena con fuerza en las corridas de toros…</span></span><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;line-height:115%;"></span></span></p><p></p> <p style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;"><br> <br> </span></span></p><p></p> <div style="line-height:normal;margin-bottom:0cm;"><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;font-size:13.5pt;"> </span></span></div> <p style="line-height:normal;"><span></span><a><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[1]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"> Me acojo a este término de <i>corpus </i>en la medida en que el pensamiento de <b>Ernst Jünger</b> acoge diversos momentos y escenarios sin por ello perder una perspectiva de totalidad orgánica. Esta vendría a expresar el temple intelectual de este pensador y hombre de acción.</span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><a></a><a><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[2]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"> En el griego homérico <i>epos </i>era un sinónimo tanto de <i>logos</i> como de <i>mythos </i>y aludía a las palabras de los sabios. Solo ulteriormente, ya en el esplendor de la Grecia clásica, se diferencia el significado de <i>logos </i>y <i>mythos </i>en tanto las palabras, los decires, a las que podría considerarse como un referente singular de sabiduría. El del <i>mythos</i>, apelando al relato y las imágenes y el del <i>logos</i> apelando a la argumentación (cfr. Historia de la Filosofía Antigua. Felipe Martínez Marzoa)</span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><a></a><a><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[3]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"> Ernst Jünger. Pasados los setenta, volumen V. Editorial Tusquets, pg 481. Traducción de Isabel Hernández.</span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><a></a><a><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[4]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"> Jean Cau. La locura corrida (<i>La folie corrida</i>). Ed Gallimard</span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[5] Esta afirmación la hizo Lorca en la última entrevista que concede al diario El sol el 10 de Julio de 1936.</span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><a></a><a><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[6]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"> Ernst Jünger. La emboscadura. Ed Tusquets, pg 105.</span></p><p></p> <p style="background:#FFFFFF;line-height:13.8pt;margin-bottom:0cm;"><a></a><a><span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;">[7]</span></span><span></span></a><span></span><span style="color:#000000;font-family:'Times New Roman', serif;"> Ernst Jünger, "Los titanes venideros. Ideario último" (recogido por A. Gnoli y F. Volpi). Agradeciendo al perfil del FB Ernst Jünger que haya posteado la cita en esta red social</span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"></span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><a></a><a><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[8]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"> Ernst Jünger. Sobre el dolor.</span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><a></a><a><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[9]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"> Ernst Jünger. La emboscadura. Ed Tusquets, pg 105</span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[10] Vis, en latín poder, fuerza, energía, valor.</span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><a></a><a><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[11]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"> Luis Miguel Dominguín en el legendario programa de entrevistas de RTVE <i>A fondo</i> dirigido por Joaquín Soler Serrano.</span></p><p></p> <p style="line-height:normal;"><a></a><a><span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;">[12]</span></span><span></span></a><span></span><span style="font-family:'Times New Roman', serif;"> Antonio Ordoñez en el legendario programa de entrevistas de RTVE <i>A fondo</i> dirigido por Joaquín Soler Serrano.</span></p><p></p><br><p></p> <p><a href="https://imaginatiovera.blogspot.com/2026/08/la-tauromaquia-vista-por-ernst-junger.html" target="_blank">- Enlace a artículo -</a></p> <p>Más info en https://ift.tt/N16jcDA / Tfno. & WA 607725547 Centro MENADEL (Frasco Martín) Psicología Clínica y Tradicional en Mijas. #Menadel #Psicología #Clínica #Tradicional #MijasPueblo</p> <p>*No suscribimos necesariamente las opiniones o artículos aquí compartidos. No todo es lo que parece.</p>

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